(Divendres , 7 de novembre)
Buscando y siguiendo el camino de contextualización y de reflexión he asistido a una Xerrada: Aixo també és violencia de géner. Dins la presentació del col-lectiu Cau de Llunes. Assemblea Feminista Revolucionária de Tarragona.
“A l’atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona, de classe baixa i nació oprimida”
Maria Mercè Marçal
Su lucha es contra el patriarcado y contra el sistema que los sustenta. Partiendo de que el patriarcado surgió en el Neolítico, pero pienso que estuvo presente en uno u otro sistema. Me pregunto ¿si en el régimen comunista había o no patriarcado y si éste era o no sustentado por el mismo sistema? Y ¿Qué sucede con países como Holanda, en el que supuestamente es el matriarcado el que domina? Hay muchas preguntas y muchas ganas de dialogar.
Desde mi experiencia, suena a muchos años y a mucha experiencia. En realidad no y si, me acuerdo siempre la frase que me decía mi padre cuando era una niña y yo lo miraba con ojos muy grandes y abiertos y admito incrédula “…de repente uno se da cuenta que el tiempo ha pasado y que hemos dejado atrás la juventud, como un sueño, y ser adulto y ser viejo dura una eternidad” hoy pienso que es cierto.
Desde una mujer con una historia cotidiana y clásica, contextualizare un poco, clase media, país en vías de desarrollo, golpes de estado, colegio católico, buscando una identidad propia, juventud y ganas de cambiar el mundo.
A partir de ese contexto, rememoró la época de niña cuando tanto mi hermano mayor como el menor podían viajar solos y a mi no se me permitía. Cuando anuncié mi decisión de estudiar ingeniería y me dijeron que era una profesión de hombres. Cuando llegaba tarde y cansada del trabajo y mi madre me decía que sirviera o preparará algo para mis hermanos y yo no lo hacía porque estaba tanto o más cansada que ellos porque yo también estudiaba y trabajaba. O cuando obtuve una beca y me fui del continente ante la mirada atónita de mi familia, que se preguntaba de dónde había salido yo tan “revolucionaria” y culpaban a los antepasados emigrantes vascos.
Espíritu revolucionario, si por revolución entendemos cambio y búsqueda constante de sentido y de derechos, deberes y porque no búsqueda de la teoría final o de las leyes fundamentales de la naturaleza (Steven Weinberg). Que al final se traducen en la búsqueda de aquello que nos complemente (y que los “marketeros” utilizan muy bien en sus propagandas).
Tuve la ventaja de tener un padre profesor de escuela, una madre que no pudo terminar el bachillerato, pero que leyó mucho y trabajo desde sus 16 años y un hermano que estudio y trabajó como profesor universitario. Para mí el estudio siempre fue el camino, no había duda de ello, estaba trazado así, pero para lograrlo había que trabajar y estudiar y así lo hice todo el tiempo.
Viví una época de cambio, dentro de un país clasista y racista y tuve la suerte de tener unos padres a los que no les importaba ni la clase ni la raza y lo demostraron con su ejemplo. Cómo siempre y desde siempre trabajé para vivir, me acostumbre a buscar trabajo y ver, dónde otros no veían, oportunidades.
Le aposté al estudio; primero técnico superior, licenciatura y dos maestrías y trabaje y ascendí de puesto, con esfuerzo y sacrificio personales. Dejé a un lado feriados, sábados y domingos y obtuve puestos elevados. Los cuales me costaron tener y mantener y gané monetariamente lo que un hombre quisiera ganar o el puesto que el desearía obtener.
Desde donde me encontraba, y pretendiendo ser crítica al sistema, intenté dar sentido a lo que hacía buscando un beneficio a una comunidad por más pequeña que esta era. Que en mi caso era la comunidad universitaria y luego la municipal.
Estoy de acuerdo que como mujeres estamos expuestas a la discriminación a la violencia y estamos decidiendo y eligiendo nuestra posición.
Es cierto, que la mujer es discriminada y que nos cuesta mucho lograr nuestras metas, para ello debemos luchar y trabajar. Pero también es cierto que la educación es un arma fundamental y desde donde estemos o desde donde nos ha tocado estar, podemos luchar y aportar para no ser discriminadas. Porque creo que la discriminación está en la mente, como lo está el racismo, si nos sentimos discriminadas o excluidas y no reaccionamos, todo ha acabado y no hay más que hacer.
En el trabajo estamos expuestas al acoso pero también al reconocimiento. Todo el tiempo estamos expuestas a la violencia física y no física que es la que más perdura, duele y queda en el subconsciente. Esta violencia es ejercida por los jefes, pero también por las parejas y por la familia. Y aquí esta de nuevo el hecho de reaccionar o de no hacer nada y de aceptar.
Todo el tiempo tenemos que elegir y perdemos otras opciones, pues estas no siempre son compatibles. Muchas veces nos toca elegir entre profesión y familia, profesión y pareja, trabajo y reconocimiento social y esposo. A veces nuestra fuerza, empuje y triunfos asustan a nuestros compañeros. Estamos en éste mundo competitivo y con los riesgos que implica vivir.
Sin embargo, desde mi condición de mujer, me siento muy bien cuando recibo flores de alguien a quien amo, o cuando vuelvo a mi país y escucho “un piropo” o cuando me ceden el paso o me abren la puerta de un auto o de una casa y me permiten entrar primero o me llevan las bolsas o maletas pesadas, me encanta llegar a casa y que me esperen con un plato de comida y con una sonrisa.
Pero eso no significa, creo yo, dar rienda suelta al machismo, o reproducir el sistema. Es como toda relación algo de ida y vuelta, porque si bien me gusta recibir también me gusta dar, y dar significa preparar una comida, dar una atención. Para mi eso es educación y cultura, dar y recibir en un constante diálogo entre iguales.
Cuando menciono diálogo no puedo dejar de pensar en la dialéctica y el movimiento constante que genera. Los sistemas políticos hoy en día están cambiando, algunos ya no existen y otros van mudando la piel, se vuelven más sociales y es ahí donde quiero incidir. Si estamos ante una época donde podemos gritar y decir lo que pensamos libremente, como otrora no podían decirlo nuestros abuelos, y eso es algo que se debe valorar y no desaprovechar. Entonces no nos quedemos callados y unámonos para potenciar los cambios pensando en el futuro de la humanidad. Lo que se ha construido no es fortuito es fruto del debate, lucha y compromiso de ciudadanos de a pie y de gobernantes.
No podemos ni debemos reproducir el sistema sino fortalecer un cambio que permita el empoderamiento de los actores sociales; De las mujeres desde sus derechos, pero también desde sus deberes, esto es en condiciones de igualdad con los hombres.
De los hombres, para que dejen los paradigmas ridículos impuestos por la sociedad y que están totalmente fuera de época tales como “los chicos no lloran”, o “el papel del macho” y entiendan que los roles los asumimos y aceptamos individualmente. No hay victimas sin victimarios, pero tampoco hay victimarios sin victimas ¿no?
De los países del llamado tercer mundo (sólo hay uno, por ahora, y es en el que vivimos) para que sean incluidos no como algo folklórico sino desde sus saberes ancestrales y desde sus mezclas y riquezas culturales. Esto es desde sus derechos y desde sus deberes en un contexto de mundialización, que respete identidades, culturas idiomas.
Finalmente, quiero resaltar estos principios que son los de convivencia y paz ¿Qué opinan de ellos[1]? ¿Podemos y debemos construir un mundo mejor verdad?
1. Unidad de la humanidad
2. Igualdad del hombre y de la mujer
3. Eliminación de los prejuicios
4. Eliminación de los extremos de riqueza y de pobreza
5. Investigación independiente de la verdad
6. Educación universal
7. Tolerancia religiosa
8. Creación de una comunidad mundial de naciones que mantenga la paz
9. Elección de un idioma internacional auxiliar
[1] Principios destacados por Bahá’u’llah.
1. Unidad de la humanidad
2. Igualdad del hombre y de la mujer
3. Eliminación de los prejuicios
4. Eliminación de los extremos de riqueza y de pobreza
5. Investigación independiente de la verdad
6. Educación universal
7. Tolerancia religiosa
8. Creación de una comunidad mundial de naciones que mantenga la paz
9. Elección de un idioma internacional auxiliar
[1] Principios destacados por Bahá’u’llah.
1 comentario:
Si no se introducen componentes morales en la investigación, en la profesión, en la vida misma, ningún trabajo estará completo.
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